Almanaque de delirios y cosas muy importantes para la humanidad… de su autora.

A mi pasividad y a mi entrega

Creo que ya no es lo mismo.

Lo intuí ese día.

Cerré puertas y ventanas por culpa de mi antojadiza carencia de abrazos.

Elegí cobijarme y entregar mi espalda.

Como un acto egoísta y sanguinario.

O quizás estoy pensando demasiado…

Como esa noche ebria mandando un mensaje absurdo luego de haberme armado una línea de tiempo paralela a cualquier lógica.

Después sólo quedaba reírse y lamentarse avergonzada.

Esperar que la noche pasara y nos olvidáramos de ese momento anecdótico.

En donde elegí desnudarme y ensuciarme las manos, si me lo permitían.

Creo que ya no es lo mismo.

Porque de verdad nunca te refugiaste en mí.

Era yo la que estaba ahí siempre a la espera de alguna dosis de contacto.

Pero también sin hacer mucho por ello.

Fui una terminal segura. Siempre dispuesta, pero estática.

Ahora que estoy necesitando me resulta un poco difícil el cómo conducirme entre las algas.

Inevitablemente me iba a pasar esto.

De verme encerrada y en una sequía de abrazos y caricias.

Darme cuenta que nunca fue un refugio real

Simplemente una cuevita a la que se accedía de vez en cuando.

Pero quiero ser tu amiga

Amarte con ternura de niña

De esos amores sinceros y entregados.

No de esos pasionales y obsesivos.

Quiero sentir calorcito de a de veras.

Una entraña que se revuelque con palabras y actitudes.

Fumarme un pito y estar enamorada y caliente.

Que al otro día se me pase, por supuesto.

Pero no quiero perderlo.

Pasa que, al parecer, ya no estás.

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