«Una libertad confundida con libertinaje». Ya no me voy a cuestionar tanto. Quiero alimentarme de esos hermosos pensamientos y palabras. De aquellas reuniones donde cada cual da de lo suyo.
Y los abrazaré sin culpa. Sumida en el deseo, en la apreciación constante de tener la suerte de encontrarme con tan bellos especímenes dispuestos a darme un rinconcito en sus ondulaciones.
De a poco se va la culpa y se transforma en desenfadada tranquilidad.
Una manera descarada de vivir la vida.
Chupar cerebros.
Reírme y ser feliz de escucharlos, verlos, leerlos.
No pensarla tanto. ¿Para qué?
Si ya me vi en este escenario hace un tiempo.
Ya había decretado la libertad.
Pero mira niña qué difícil es asumirlo y no sobre analizarlo en los cánones impuestos.
Así que ya no más.
Ahora lo voy a pasar bien.
Saltaré de cabeza a cabeza.
Recitaré pa’ mis adentros la dicha de estar en esta tierra redescubierta.
Me dará vértigo. Lo siento ahora.
Así que voy a ponerme valiente, caliente, sonriente, conversadora.
Tirar con uno hasta más no poder y con el resto hablar de la vida y la esperanza.
Dejaré que el ímpetu de estar en todos ellos vuele libre.
Olvidaré los parajes antiguos.
Y veremos qué pasa.
29/03/2026
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