Almanaque de delirios y cosas muy importantes para la humanidad… de su autora.

El juego tiene tempo.

Tiene la hermosa habilidad de explicar la magia de las cosas.

Y yo lo miro en silencio, con el corazón tibio por las frases que saca cada tanto.

Quizá incomodo por no aportar a la conversación.

Puede ser el alcohol. Puede ser la noche en esa plaza.

Puede ser que estoy algo incómoda porque estoy aguantando las emociones para no confundir nuestro desenlace nocturno.

«El juego tiene tempo”, dice. Y me explica con pasión el porqué de ese amor ñoño que mantiene. 

A veces el juego es rápido. Tiene un ritmo decidido para llegar hacia el final. Son decisiones no sólo estratégicas sino que musicales. Cuál es la canción de esa jugada. Cuál es la pulsión de las decisiones y qué notas van tocando los movimientos cuidadosamente pensados.

Pinta el relato como una composición musical.

Todos los juegos tienen eso. Los juegos en línea. Hay arte y cuidado. Puedes captar los partidos como un concierto donde cada jugador desempeña de manera autónoma una escala a su gusto. Una elección de notas distinta, la cadencia, el ritmo… y se eligen de manera lógica, de manera premeditada las jugadas. Y vas intentando que tu contrincante te lleve el paso. Estás luchando por ser quien guía el baile.

Y así estaba yo. Apreciando el tempo de esa extraña noche y siendo guiada no más. 

29/03/2020

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