Almanaque de delirios y cosas muy importantes para la humanidad… de su autora.

Leerme un libro y creerlo todo

Caen las lágrimas con facilidad

Porque obvio, estoy sanando…

Y hay que dejar que la pena fluya como riachuelo para que se vayan borrando las huellas que me tienen entrampada en el camino.

El problema es que cada cierto tiempo vuelve esa necesidad de contención y cariño que perdí esa noche.

Y el movimiento descontrolado de mis manos y de mi cuerpo, ese tiritón interminable por nervios y agotamiento se asoma.

Porque no lucharon por mí. No fui lo más importante. Perdí al compañero de vida. Mi apuesta fatal. 

Eso era él.

Por quien daba la vida y empeñaba el honor y la gloria.

No necesitaba ser una gema pulida en detalle.

Ese potencial a alcanzar que te venden para sentir valor y trascendencia no era importante.

Podía dejar el arte y las ganas de escribir y hacer algo con esto que llevo dentro.

Podía ser solo suya, girando alrededor como un satélite tímido y dedicado.

Era lo más importante para mí.

La rosa cubierta en una caja de cristal que se vanagloriaba por tenerme ahí dedicada y embobada.

Éramos la historia del otro, la propagación de nuestras ideas, a veces. 

Te entendía perfecto. Te leía cada complejo y delirio de grandeza. Y tú memorizaste cada centímetro mío en la cama y en los sesos.

Pero claro, nunca hay que jugar a ser protagonista de la historia de otros. Eso está más que claro en la teoría. 

Si tan solo fuera tan obediente como para leerme un libro y creerlo todo. 

30/03/2020

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